
Es la primavera la que congela al invierno. Es ese hablar quedo cuando no hay calma, ese roce de tus manos, ese resplandor de tu boca haciendo sonreír al mundo lo que estremece las ruinas.
Es tu belleza lo que a todo atenua.Todo el ruido suave y remiso del gentío acabado en tus ojos, la destrucción de las arboledas en un gesto, la infinidad del tiempo sucedido en los espacios es lo que abarca la palabra cansada e impenetrable, como el interior.
Es esta memoria la que condena la existencia; el tiempo recobrado del llanto, de la caricia apagada, de la luz y el viento en una cinta de imposibles, donde cada paréntesis es una búsqueda futura, una asimilación para no olvidar, ni olvidarnos. Una música simultánea donde vivimos y rememoramos la fragilidad de nuestra libertad.
"Te quiero, te quise". Y todo suena a todavía. Un beso de ayer pudo ser hoy. Un quiebre de hoy pudo no haber sido.
Queda el espejo contrapuesto contra otro espejo; queda tu voz resonando en los fragmentos, valiéndose de mi aire.
Queda el inexorable recuerdo y mis pies descalzos recorriendo la época de la nieve florida.
Queda mi abrazo desmedido y tu mirada como la flor inmortal que nace.
2 comentarios:
Todo esto me recordó a la pintura, quizá, más trillada y vista de salvador Dalí, "la persistencia de la memoria".
¿ Será que acaso la dicotomía de la memoria es la que nos mata y nos da la vida otra vez.?
saludos de la metida 2.0
Muy lindo el texto, me agrada el tipo de imagenes que proyectas en mi mente...
Espero pasar de nuevo por aquí para seguir leyendo.
Valiu
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