miércoles, enero 14, 2009

Desmedido afán.

"(...) Hoy me es igual.
Traedme una hora que vivir
Traedme un amor pescado por la oreja
Y echadlo aquí a morir ante mis ojos (...)"
V. Huidobro, Altazor.






Sigues siendo tan igual. En tu mismo resplandor todavía habita ese temor acostumbrado, esas ganas de no saber, de no explicarse la pérdida, el naufragio, todo en ti. Tu cuerpo aun desviste la tarde que encendieron mis manos.
Aun articulas una mirada y en ella un mundo, un grito, una razón que no es razón.
Aun consigues ser el simulacro de un dolor que no cesa, ni arde.
Todavía abro los ojos y te llamo entre tantas voces que no conocen su silencio, esperando a que algo se acalle o desfallezca en el intento, o a que algún frío matutino alcance para helar mis huesos hasta contraerlos absolutamente, irremediablemente.
Todavía te veo cada mañana sonriéndome y alejándote en la nebulosa del no existir, de no ser más que en mi mente y en mi ausencia. Así te vas desvaneciendo, extinguiéndote como nadie, perdiéndote entre vagones y páramos que solo acrecientan la desolación.
No creces en ninguna parte; ningún eco alberga tu voz más que la hendidura de mi vientre.
Eres la noche, el día, la ilusión que vive en ningún cuerpo.

1 comentario:

Rocío dijo...

(...)Una tarde cogí un paracaídas y dije : "Entre una estrella y dos golondrinas". He aquí la muerte que se acerca como la tierra al globo que cae.(...)
Es uno de los libros más perfectos e intensos de la literatura, si existe una creación tan potente de una caída vertiginosa y un renacer del abismo es esta.


Y excelente la forma como está ligado con el texto.
Debo admitir, que luego de ver el blog de la mczu vengo al tuyo si es que tienes algo nuevo.

ah y no sé si alguna vez viste unas patitas con versos de altazor, fue idea de una amiga y mía.


Saludos señorita.
Gracias por publicar tus escritos.