sábado, noviembre 04, 2006

Amar sin necesitar.

Enfrente de ti, todo; sobre mí, el mundo.

No quería llamarte y que sintieras como flaqueaban mis rodillas y las palabras sin noción que me hacían correr, caer sobre la arena, morirme sin resplandores bajo el agua. Sin piel, ni nombre, ni ese sentido que nos llenara las manos con soledad.

Necesitaba tanto tu amor cuando el silencio se aferraba al brillo de los inviernos muertos y el pesimismo florecía junto a la primavera. Tenía ese afán tan sincero de ti, ese anhelo acariciándote incluso en la penumbra del alba que no venía y del grito que no se marchaba del cuerpo.

Te necesitaba tanto, tanto como lo que no tuve de ti. Como los recuerdos que se agigantaban y alcanzaban mi pecho gritando que pedía aun más todavía.

Y pasaron las frías estaciones, las otras que no vi mordiendo las hojas y apretando los dientes esperando a que cesase la tormenta. Y al no tenerte aprendí a querer tu boca lógica y mis ojos tristes. A resignarme y espantar esa miseria que me entregabas de quien eras.






..Qué gusto que volviese tu voz de lluvia rodando por mis pies y mi respirar fuese más simple, aun cuando el mundo se desmoronara y el pétalo del otoño soplara los huesos del cadáver, ese mismo que te quiso sin necesitarte, ese mismo que nunca esperó estar junto a ti..

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