jueves, noviembre 25, 2010

Gnossienne.

"(...) La existencia está en otra parte"
Manifiesto Surrealista, André Bretón.



¿Que si me queda algo? Me queda, sí, aun queda. Todavía distingo ese beso nocturno consolando la ausencia del día, la esquina remota de la infancia, la congoja oprimiéndome el pecho cuando tu mano soltaba la mía, la tecla resonando por sí misma y el polvo que no barrí de mi habitación oscura. El eco de las risas sumándose al silencio, los veleros de hojas flotando sobre el agua turbia. Pero no me basta; reclamo más, porque hay algo que tira dentro y que me obliga a abarcarlo todo y abandonarlo más allá. Te reclamo a ti, aunque ya no sepa quién eres o quién fuiste, te reclamo porque no eres mía y porque el pulso ha sabido agolparse en mis muñecas y en la tierra y en el pasado de mi memoria. ¿Qué más? Las olas haciendo bailar a los barcos roñosos en el puerto, a mí misma estupefacta, a sus ojos absortos en la vida, me queda. Y sin embargo no es suficiente. La contemplación del mundo no me basta para aplacar esta expectante emoción. Quiero devorarlo todo, engullir los monumentos y regurgitarlos como sobras. Me quiero viva, amor. Aunque la sangre me haga daño y la narcolepsia porfíe sin querer irse. Me quiero lejos de ti porque no te quiero en lo más mínimo. Me quiero donde no quede nada, ni vestigios, ni gente, ni siquiera destrucción. Donde no quedes tú, ni ese pasadizo temible de la memoria; donde no sepa recordar lo que soñé para nosotros alguna vez. Y así, de esa única forma, ver la existencia; matarme para darme a luz.

viernes, noviembre 05, 2010


Pero en el fondo sé que nunca me recuperaré; que estas voces han logrado penetrar dentro porque me necesitan tanto como yo a ellas. Porque me han hecho y sin ellas desintegraría mi memoria, mis deseos, mi dolor recóndito e infantil. Anularía los años de vida que han sido muerte y amor por igual. ¿Qué sentido hay? ¿Qué razón existe para luchar contra esto? Las oigo como me oigo a mí misma: clara y brumosamente, en trance, en un sueño, como buscando la fuga de un laberinto que jamás, jamás, la ha tenido.
Si supiera de lo que mi dolor es capaz.