miércoles, enero 14, 2009

Desmedido afán.

"(...) Hoy me es igual.
Traedme una hora que vivir
Traedme un amor pescado por la oreja
Y echadlo aquí a morir ante mis ojos (...)"
V. Huidobro, Altazor.






Sigues siendo tan igual. En tu mismo resplandor todavía habita ese temor acostumbrado, esas ganas de no saber, de no explicarse la pérdida, el naufragio, todo en ti. Tu cuerpo aun desviste la tarde que encendieron mis manos.
Aun articulas una mirada y en ella un mundo, un grito, una razón que no es razón.
Aun consigues ser el simulacro de un dolor que no cesa, ni arde.
Todavía abro los ojos y te llamo entre tantas voces que no conocen su silencio, esperando a que algo se acalle o desfallezca en el intento, o a que algún frío matutino alcance para helar mis huesos hasta contraerlos absolutamente, irremediablemente.
Todavía te veo cada mañana sonriéndome y alejándote en la nebulosa del no existir, de no ser más que en mi mente y en mi ausencia. Así te vas desvaneciendo, extinguiéndote como nadie, perdiéndote entre vagones y páramos que solo acrecientan la desolación.
No creces en ninguna parte; ningún eco alberga tu voz más que la hendidura de mi vientre.
Eres la noche, el día, la ilusión que vive en ningún cuerpo.

sábado, enero 10, 2009

Mundo de f r a g m e n t o s .



Es la primavera la que congela al invierno. Es ese hablar quedo cuando no hay calma, ese roce de tus manos, ese resplandor de tu boca haciendo sonreír al mundo lo que estremece las ruinas.
Es tu belleza lo que a todo atenua.Todo el ruido suave y remiso del gentío acabado en tus ojos, la destrucción de las arboledas en un gesto, la infinidad del tiempo sucedido en los espacios es lo que abarca la palabra cansada e impenetrable, como el interior.
Es esta memoria la que condena la existencia; el tiempo recobrado del llanto, de la caricia apagada, de la luz y el viento en una cinta de imposibles, donde cada paréntesis es una búsqueda futura, una asimilación para no olvidar, ni olvidarnos. Una música simultánea donde vivimos y rememoramos la fragilidad de nuestra libertad.
"Te quiero, te quise". Y todo suena a todavía. Un beso de ayer pudo ser hoy. Un quiebre de hoy pudo no haber sido.
Queda el espejo contrapuesto contra otro espejo; queda tu voz resonando en los fragmentos, valiéndose de mi aire.
Queda el inexorable recuerdo y mis pies descalzos recorriendo la época de la nieve florida.
Queda mi abrazo desmedido y tu mirada como la flor inmortal que nace.