sábado, febrero 24, 2007

Sur le Fil







(sobre el hilo)







Lo estoy mirando, realmente veo como se desprende esa figura, como sale de un tiempo hasta el fin de otro. Y como roza con los labios el cristal y desciende sin más tacto que el del recuerdo al papel que se gasta de tanto pensamiento pensado y deshecho, pero jamás impreso en cinco letras.

Veo, realmente veo, como ese antídoto se transforma en intoxicación al espacio, como cae la copa y retumba, así, sin más peso que el alfiler pendiendo de la vena, al piso. Como la sábana se rasga y mancha las paredes, las que quiero ver en blanco y negro, para no morirme con el rojo y sin auxilio de mi alma viva.

Verdaderamente lo contemplo siendo una brisa mi única angustia; las maderas rechinan y crepitan al fuego de la tarde. ¡No quisiera saberlo y sin embargo lo apreto en mi garganta!
Un luto cubre los ojos del reflejo que observo, ése que espera, que se agranda y luego consume en la fangosidad de horas.

Veo volar las palomas desde el séptimo piso, como siempre esperando un resplandor que teja el renacer junto a otra vida. Y el espejo se quiebra, la amargura de esperar, la palabra adiós.


El viento empuja al espíritu, que se ve volando junto a las palomas...

jueves, febrero 08, 2007

Si tú supieras... cuánto es lo que yo recuerdo.


Nada podrá hacerte de nuevo, ser junto a mí.


Los barcos encallados reclamarán a las olas lentas y ahogadas de la tarde, presumiendo en su brisa el reflejo de tus manos sosteniéndome. Mostrará en sí mismo tu llanto dulce y profundo, tus abrazos, tu cabello resbalándose por tu rostro, tu boca trémula y esos ojos claros donde pude verte, verte como a nadie he visto.

Y la ausente arena desaparecerá con los recuerdos que tengo de tu alma, tu silencio que le daba otro perfume al aire, como de una densidad más nostálgica, pero más bella. Y verá como las nubes se tropezarán unas contra otras, sin saber si el fin fue separar las manos o cantarte en tantos rostros sin la esperanza de encontrarte. De toparme contigo aunque fuese en un mismo pensamiento, o un mismo sollozo que ahogáramos entre la niebla.
Y saber que eres como eras y, aunque nada cambiara, aun podría hallar tu caricia llenándome el mundo al mirarnos y querernos como nadie comprende que se quiere.
Amar tierna y desde lejos, enviarte a trozos las palabras y a gritos mis besos imperfectos, esos enamorados hasta el último palmo...

... Pero nada podrá hacerte de nuevo, y ser junto a mí lo que éramos.