Sólo no te vistas de negro, amor,
no trates de enmudecer la ya epopeya del deseo.
Rompe las cadenas, teje destinos,
desarma la vil cofradía que intenta poner en mis ojos una venda
y en el corazón una herida sin sanación.
Sólo sé que puedes y
mirar la tierra con la mirada altiva
al igual que con la luna encantas tus amoríos.
Nadie, queriendo las escamas de mi cola,
podría desafiar las bondades del destino,
excepto tú,
tú, que con las manos heladas penetras en mis ánimos y
reinventas el color de mi vientre.
Sólo escúchame, que bien sabes que puede herirme
el silencio:
Amor, sólo apaga las luces esta noche
y dejarías de ser sólo sombra.
lunes, julio 24, 2006
Vestimenta cruda.
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