martes, diciembre 19, 2006

No me faltes nunca.



No dejes que el alba despunte en tus oídos.
Si lo haces no podría olvidarte,
y sólo así conseguiría ver.



viernes, diciembre 15, 2006

Que brille la esperanza.

A veces ese túnel se hace tan estrecho.


Esos olvidos que no florecen adentro, esas pautas de la tierra que se revelan hacia los ojos y de los ojos todo pudren. Los sembrados, el agua que baña el aire tibio y seco de verano.



A veces me gustaría que no existiera ese crepitar tan tuyo, tan de un recuerdo. Como un fantasma, como una agonía que siempre se resiste a morir cuando intento darle vida a otro desenfreno, menos triste, menos fúnebre para las flores.



Mañana quizá vuelva esa sinceridad de sonrisa, se llene el alma y del alma todo el paisaje se llene también.



Quizá es una esperanza, una promesa de la cual nos aferramos, pendiendo.




martes, diciembre 05, 2006

Espejo de turbulencia

Alguien está drenando este intento, ese sol de impulso.


Alguien me está hundiendo los ojos, los está arrancando de su centro.


Alguien me habla al oído, murmurando sobre esa pesadez pintada de nuca, de manos, de cintura algo polvorienta con la tierra desvaída de tanto creer.

Y me susurra acerca del crepúsculo, haciéndolo aun más radiante, casi como si no hiriera en esa ternura de sueño.







Alguien veo frente a mí sin poseer volumen ni libertad: una espalda roída con el filo de la palabra, un espejo que llora reflejando dos seres sin amaneceres, ni promesas.